De Dubrovnik a Split: descubriendo la Perla del Adriático

Estamos de ruta por Croacia y una opción muy buena para complementar la semana de vela por las islas, con salida desde Split, es visitar la Perla del Adriático: Dubrovnik.

Es práctico ya que existen vuelos directos de Barcelona tanto a Dubrovnik (Vueling, Norweigan) como a Split  (Vueling). Se puede ir unos días antes, volar a Dubrovnik, visitar la ciudad y sus alrededores, subir hasta Split para embarcar en el velero y después coger el vuelo de vuelta desde Split. O viceversa, las dos opciones son igual de buenas, hay que guiarse por lo que sea más conveniente por las fechas, precio y horarios de los vuelos, etc.

La distancia de Split a Dubrovnik no es muy grande, unos 220km. La carretera es muy bonita ya que bordea la costa y se pasa por varios pueblos pintorescos y playas. Sólo la mitad de la carretera es autopista (la parte entre Split y Ploče) y el resto es carretera nacional con un carril por sentido, a veces con limitación de velocidad de 50km y con tráfico. También hay que atravesar el territorio de Bosnia y Herzegovina, que tiene salida al mar en la zona de Neum, a unos 65km al norte de Dubrovnik. Es decir, siguiendo la carretera se llega a la frontera para salir de Croacia y entrar a Bosnia, y después de unos 20km otra vez se pasa por las dos fronteras al revés. Dependiendo de tráfico a veces hay que esperar para pasar las fronteras, y otras veces no. Se puede cruzar con pasaporte o DNI valido (para nacionales de España). En condiciones óptimas el viaje se hace en 3 horas y media, pero estas condiciones no se dan siempre. Es importante tenerlo en cuenta a la hora de organizar el viaje y las expectativas.

La mejor manera para hacer este trayecto es en coche de alquiler, para poder aprovechar el viaje y visitar algún pueblo en el camino o parar para hacer un bañito en la playa. Existe también la opción de transporte público, que en este caso es únicamente el autobús. Hay varias salidas al día, y varias compañías, y para el viaje hay que reservar unas 5 horas.

En cuanto al alojamiento, recomendamos alquiler de apartamentos vía Airbnb o Booking.com. Los que prefieren hoteles tienen que saber que todos (salvo un par de 5*) están ubicados a las afueras del casco antiguo, en la península de Lapad, a 2,5 km de distancia.

A Dubrovnik como destino turístico no es necesario presentarlo mucho, hay que pisarlo y disfrutarlo. Lo que sí que a veces sorprende a los visitantes extranjeros es su tamaño: es una ciudad relativamente pequeña, tiene 42.000 habitantes y es la duodécima ciudad de Croacia. Su casco antiguo es pequeño, pero si ofrece muchas sorpresas y rincones encantadores. Aquí os dejamos las visitas obligatorias de la misma ciudad y en el siguiente post nos centraremos en el camino entre las dos ciudades.

 

Las murallas de la ciudad – Lo primero en la lista es rodear el casco antiguo desde la altura paseando por sus impresionantes murallas. El paseo de 2km de longitud abarca cinco fuertes y dieciséis torres y bastiones. Hace falta dejar tiempo suficiente para el paseo y para disfrutar de las vistas de las plazas, las calles y el azul del mar Adriático.

Stradun – La calle más amplia y más bonita de la ciudad divide el casco antiguo en la parte norte y sur y es la principal arteria comercial de la ciudad, llena de tiendas, bares y restaurantes, lugar de todas las fiestas y celebraciones de la ciudad. La calle tiene 300 metros, está rodeada por las murallas y en cada extremo tiene la puerta de entrada a la ciudad: Ploče al este y Pile al oeste. Si os perdéis por alguna de las callejuelas del casco antiguo siempre podéis volver a la Stradun.

Dentro del casco antiguo entre la muralla y Stradun se descubren callejuelas de piedra, el mercado de fruta y verdura en la Plaza Gundulić, el Monasterio Franciscano con su farmacia del siglo XIV, el Monasterio de los Dominicos, el Fuerte de Lovrijencac, la gran fuente de Onofrio, la plaza de Luza con la columna de Orlando y alrededor de esta: el Palacio del Rector y el palacio Sponza, la iglesia de San Blas, el patrono de Dubrovnik y la catedral de la Asunción de Nuestra Señora…

Paseo al monte Srđ en teleférico – Vale la pena subir al monte Srđ y disfrutar de las vistas panorámicas de la Perla del Adriático y sus alrededores. Hay dos opciones para llegar a la cima del monte a 413 m de altura: subiendo un camino serpentino bastante inclinado – aproximadamente unos 90 minutos – o en el teleférico en solo tres minutos.

Banje Beach – La playa más conocida de la ciudad, perfecta para refrescarse en agua cristalina, disfrutar de la puesta del sol y tomar algo en su chiringuito. Además con ubicación perfecta, pegada al casco antiguo de Dubrovnik.

Isla de Lokrum – pequeña isla a sólo 20 minutos de Dubrovnik con el estatus de parque natural protegido. Cada media hora un taxi-barco sale desde el puerto a este oasis verde y azul, así que la visita puede durar lo que a uno le apetece, unas horas o todo el día.

Visita en kayak – Para los más aventureros está la opción del tour organizado en kayak y visita a la ciudad por mar. Una combinación de turismo activo y cultural, vistas distintas y bañitos en el mar.

Para refrescarse y tomar algo recomendamos el auténtico bar Buža en las murallas de la ciudad y el Cave Bar More, el bar del Hotel More. Para la cena romántica está el restaurante Nautica (unos de los mejores restaurantes de la ciudad, consultar los precios antes, para comprobar si entra en el presupuesto). Como todos los Croatas, habrá que sentarse a una terraza, pedir el café y con las gafas de sol puestas observar y comentar lo que pasa en la ciudad.

 

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